30.01.2012

México

En México pareciera que el sol es rey: todo el mundo vive con la cabeza agachada.

27.01.2012

El valle de los escritores fracasados

Voy a unir a todos los cronistas de lo pequeño para crear la historia más completa que existe, sin que sea la más grande - prueba de que todas las voluntades juntas no pueden crear nada, no pueden hacer nada, no pueden mover nada.

Inalcanzable

Las existencias más oscuras son las de las personas que viven desconsoladamente para sí mismas, sin poder tener el entusiasmo de que exista algo posible fuera de sí. Sus errores no son errores, son pasos en el camino.

26.01.2012

Agitarse

¿Cómo usar la violencia con la que se opone uno a algo como medida de qué tan vivo se está?

21.01.2012

Ya jamás, no.

Las palabras son como un manto con el que uno se cubre para no ver, es como matar a alguien a palos pero en el reino de la imaginación. Así, sabiendo esto, tal vez alguien se atreva a dar el salto.

No hay en mi nada más que esta pequeña voluntad para escribir. No hay convencimiento alguno que pueda crecer dentro de mí. Nadie tiene una seguridad más grande y fija respecto a esto que yo. Mis palabras me cubren. Voy a construir una ficción. Voy a escribir sin ganas de lograr cualquier cosa diferente a mí mismo. Tiene que poder lograrse, alargar los límites propios, como quien rompe un vaso para ver el agua derramada y libre.

17.01.2012

El odio no es una minucia

Hablé con una persona que me dijo que no creía que el odio pudiera durar «tanto, más de un año». No puedo evitar sentir que al haberse enojado uno irremediablemente con alguien, también se enoja uno consigo mismo,  al no poder desterrar a esa persona de su alma, por no poder olvidar los malos actos, al no poder entender la mala fe. Esa es una derrota que nace de uno, pero que aún no aprendo a sobrellevar.

Sin título

Me ha costado trabajo concentrarme al leer. Trato de leer sin pasar los ojos por las palabras y recitar en mi propia voz, para mis adentros, lo que veo. Llevar la desagradable sensación de sentirse consciente de algo que debería ser automático, como la respiración, los parpadeos o los pasos que da uno, eso no da tregua. Pero así paso los días, y le he perdido el gusto a la conversación. No puedo hacer nada más que observar como la otra persona me habla, sin el desasosiego de no saber lo que diré por respuesta. Es una incomodidad que no se va. Ni siquiera escribir estas piezas sosas me da paz, sólo me distrae un poco. He perdido las ganas de leer, y de escribir.

10.01.2012

El viaje inconsecuente

Decidí de dejar de buscar a las personas que estaban a mi alrededor. No me sorprendió que ellas no me buscaran a mí. El error de haber pensado que alguien piensa en uno. Medio año bastó para regresar a mi ciudad y ya no encontrar a la mayoría de las personas que dejé atrás (solo un poco). Si hubiera sido más tiempo, un año ó más, tal vez tendría la certeza de saber que no debería de haber regresado. Ahora, me asalta la duda - ¿No debí de haber regresado? ¿O jamás debí de haberme ido?