Quisiera poder cambiar el sentimiento de cansancio en la mañana, y que me atacara en la noche. Así, podría dormir en paz. Nunca puedo conciliar el sueño temprano.
~ "Eso se arregla con trabajo" dijo el proletario.
~ "Eso se arregla normalizando sus horas de sueño" dijo el doctor.
~ "Eso se arregla leyendo" dijo el escritor.
~ "Eso es el eterno descanso" dijo Dios.
Y le dí trabajo al proletario, horas normales de sueño al doctor, buenos libros al escritor. Seguí sin poder descansar. Todo igual, todo igual en el mundo.
Trabajé durante muchas horas. Hablé con la gente, convencí a unos pocos de trabajar más duro de lo normal. Los ví llegar cansados a sus casas, y dormir. Pero dormían insatisfechos, dormían enojados, dormían injustamente porque jamás decidían cuándo poder dormir.
Seguí las instrucciones del médico. Tomé pastillas, dejé de beber, evité el café después de ciertas horas, me metí bajo las sábanas a la misma hora todos los días, escribí las horas que conseguí dormir cada día. No conseguí nada.
Leí como nunca. Hice lecturas de libros con muchas capas, para educarme. Conseguí mucho, pero tenía que hacer apuntes, entender, vadear entre las ideas y preguntarme cosas. Siempre terminé intranquilo. Leí novelas, y me trajo algunos gustos. Leí novelas realistas e históricas y descubrí que no me gustan mucho. Leí novelas surrealistas y las encontré pretenciosas. Leí novelas especulativas y estuve de acuerdo con algunas cosas. Leí novelas autobiográficas y las sentí ajenas a mí.
Pero cuando le dí eterno descanso a Dios, los pueblos del mundo dejaron de matarse.
Al fin, pude dormir bien.
09.01.2011
05.01.2011
Salir todos de si mismos
La manera es evitar que las personas se maten las unas a las otras es quitarle a todos los motivos de vivir al mismo tiempo.
07.12.2010
Un nuevo estilo
Un nuevo estilo de escritura: destruir la propia obra antes de que comience o exista. La escritura de la destrucción propia. Se llama autocrítica y tendría que ser cosa de todos los días para algunas personas.
01.12.2010
Observaciones a las primeras páginas de 'Sein und Zeit'
La pregunta del ser
- Se ignora y se omite por su "obviedad".
- Nadie hace la pregunta porque es la pregunta que subyace al acto de preguntar. Al preguntar, se es, y la pregunta del substrato mismo que permite preguntar se ignora porque está contenida en el acto de preguntar en sí mismo.
- Al definir el ser, somos. Así, la definición se nos resistirá y nos eludirá.
El ser
Es universal, contiene todo dentro de sí mismo para sí mismo. Es el más inmediato, el más cercano. Su cercanía nubla nuestra visión, como si se leyera un libro poniéndoselo uno a unas pulgadas del rostro. Más allá de no ser comprendido, el ser es comprendido de manera incorrecta. Creer saber a qué se refiere el verbo 'ser' en una oración como "el cielo es azul" no es entender el ser a cabalidad.
Definiendo la pregunta
Preguntar "¿Qué es el ser?" no funciona debido a que dicha pregunta contiene "ser" en su génesis. Debemos de elevarnos por encima de ello para refinar la pregunta y darle dirección.
Tema:
El ser y el tiempo,
filosofía,
Heidegger
24.11.2010
A sangre y fuego
A veces, las letras sufridas son las más falsas.
Porqué soy apátrida: La falsa conciencia
A veces me pregunto qué tan posible sería refugiarse el en confort de la vida de los demás. Afiliarse a la congregación, creer que las cosas suceden por alguna razón incognoscible pero benévola. Cuando estoy solo, generalmente vivo como recluso. Los pensamientos recurrentes no me dejan concentrarme mucho en nada que valga la pena. Leer ayuda, pero a menos de que pueda concentrarme por más de veinte páginas, no ceso de perderme en divagaciones que van de aquí a allá, rebotando en las paredes. Muchas veces paso las páginas de un libro y de otro, de éste y de aquél, buscando algo que leer. Los he escogido todos yo, sólo dos fueron un regalo - y los escogí yo antes de que me fuesen entregados.
Escribir tampoco funciona bien. No puedo tejer historias, no puedo imaginar personajes interesantes, no puedo terminar un relato, no puedo pensar en nada que no sea el reflejo de mí mismo. Escribir de sí mismo en éste estado puede ser repugnante. Es como hacer una lista de los propios defectos y debilidades. Es tortura. Destruye el alma y el corazón. Lo he hecho muchas veces, avanzando una línea tras otra, sin ganas de releer nada, sin ganas de perdurar en el patetismo, con los vocablos exagerados, exagerando la tragedia propia ante la de los demás. Dejé de escribir cualquier cosa que tuviera que ver conmigo de manera no tácita hace dos años ya. Conocí a alguien que me causó los mismos sentimientos que me llevaron a comenzar a escribir ese entonces. No volví a tomar la pluma. Aún conservo los folios de hace dos años: están en la parte de abajo de un mueble en mi alcoba junto a muchos cuadernos nuevos, todos en blanco. Los compré por mi manía de siempre tener algo con qué escribir. El mismo impulso me llevó a comprar docenas de libros, por si algún día podía hacer una pausa del trajinar diario, por si algún día decidía encerrarme y leer furiosamente, hacer notas, comprender todo lo que en ellos está escrito. No lo he hecho aún. Es una biblioteca decorativa, en gran medida, la reina de muchas falsas impresiones.
Esas dos intenciones se llevaron gran parte de mis energías durante mucho tiempo. No creo poder llevar ninguna de esas dos cosas a cabo. En mi propia opinión, y usando mi juicio, soy un mal escritor ). Un falso bohemio, un charlatán de la palabra, alguien que parece ser culto, pero no lo es. Pero tengo la solución a todo esto. Los problemas que todos tienen - pagar cuentas, involucrarse con alguien, cuidar una propiedad, tener fe en que el futuro promete algo... pienso que todos esos tormentos son algo esencialmente burgués. Jamás asaltarían pensamientos como los propios a quienes deben de preocuparse del presente, del comer en el aquí y ahora, al que sufre pobreza material, al que sufre pobreza espiritual.
La solución es correr a otro lugar, mudarse, ir a un país en donde el idioma no me sea familiar, en donde me cueste trabajo trabar la conversación más casual, donde hablar con el dependiente de una tienda o con un supernumerario de correos se transforme en una odisea, donde la gente lo haga todo más difícil para uno solamente por el lugar de donde uno proviene. He decidido marcharme pronto. Solo tengo que terminar todos mis asuntos en esta tierra para poder liquidar mi vida aquí, para poder partir de una vez por todas y no mirar a ninguna parte. Bajar la mirada, ver como arrastran los pies el polvo. Llegar a donde no hay nada para mí, y ahí perecer, ojalá sea en donde no hay nada para nadie.
Escribir tampoco funciona bien. No puedo tejer historias, no puedo imaginar personajes interesantes, no puedo terminar un relato, no puedo pensar en nada que no sea el reflejo de mí mismo. Escribir de sí mismo en éste estado puede ser repugnante. Es como hacer una lista de los propios defectos y debilidades. Es tortura. Destruye el alma y el corazón. Lo he hecho muchas veces, avanzando una línea tras otra, sin ganas de releer nada, sin ganas de perdurar en el patetismo, con los vocablos exagerados, exagerando la tragedia propia ante la de los demás. Dejé de escribir cualquier cosa que tuviera que ver conmigo de manera no tácita hace dos años ya. Conocí a alguien que me causó los mismos sentimientos que me llevaron a comenzar a escribir ese entonces. No volví a tomar la pluma. Aún conservo los folios de hace dos años: están en la parte de abajo de un mueble en mi alcoba junto a muchos cuadernos nuevos, todos en blanco. Los compré por mi manía de siempre tener algo con qué escribir. El mismo impulso me llevó a comprar docenas de libros, por si algún día podía hacer una pausa del trajinar diario, por si algún día decidía encerrarme y leer furiosamente, hacer notas, comprender todo lo que en ellos está escrito. No lo he hecho aún. Es una biblioteca decorativa, en gran medida, la reina de muchas falsas impresiones.
Esas dos intenciones se llevaron gran parte de mis energías durante mucho tiempo. No creo poder llevar ninguna de esas dos cosas a cabo. En mi propia opinión, y usando mi juicio, soy un mal escritor ). Un falso bohemio, un charlatán de la palabra, alguien que parece ser culto, pero no lo es. Pero tengo la solución a todo esto. Los problemas que todos tienen - pagar cuentas, involucrarse con alguien, cuidar una propiedad, tener fe en que el futuro promete algo... pienso que todos esos tormentos son algo esencialmente burgués. Jamás asaltarían pensamientos como los propios a quienes deben de preocuparse del presente, del comer en el aquí y ahora, al que sufre pobreza material, al que sufre pobreza espiritual.
La solución es correr a otro lugar, mudarse, ir a un país en donde el idioma no me sea familiar, en donde me cueste trabajo trabar la conversación más casual, donde hablar con el dependiente de una tienda o con un supernumerario de correos se transforme en una odisea, donde la gente lo haga todo más difícil para uno solamente por el lugar de donde uno proviene. He decidido marcharme pronto. Solo tengo que terminar todos mis asuntos en esta tierra para poder liquidar mi vida aquí, para poder partir de una vez por todas y no mirar a ninguna parte. Bajar la mirada, ver como arrastran los pies el polvo. Llegar a donde no hay nada para mí, y ahí perecer, ojalá sea en donde no hay nada para nadie.
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